Nadia era una niña afgana a la que una bomba le destrozó gran parte del cuerpo. Cuando se recuperó de las heridas, los talibanes gobernaban el país y, entre otras medidas, habían prohibido a las mujeres salir a trabajar. En la familia de Nadia no había hombres que pudieran ir a trabajar y ella decidió cambiar de nombre y vestirse de chico para salir a la calle a buscar empleo. Vivió con esta doble identidad durante 11 años. En 2007 logró huir a Europa. El documental Tornar a Nadia retrata el viaje de regreso a su país como mujer, el cambio de situación y, especialmente, las relaciones con su madre, que quiere que se quede en el país que la vio nacer.